El cáncer de mama se origina cuando algunas células de la mama comienzan a crecer de forma descontrolada y forman un tumor. En la mayoría de los casos, se desarrolla en los conductos mamarios (que transportan la leche al pezón) o en los lobulillos (glándulas encargadas de producir la leche).
Aunque es más frecuente en mujeres, también puede presentarse en hombres. La detección temprana mediante autoexamen, chequeos médicos y mamografías aumenta significativamente las posibilidades de un tratamiento exitoso.
Factores que pueden aumentar el riesgo
- Antecedentes familiares de cáncer de mama.
- Edad avanzada.
- Cambios genéticos hereditarios.
- Sobrepeso u obesidad.
- Consumo de alcohol.
- Sedentarismo.
Señales de alerta
- Aparición de un bulto o masa en la mama o axila.
- Cambios en el tamaño o forma de la mama.
- Hundimiento del pezón.
- Enrojecimiento o alteraciones en la piel de la mama.
- Secreción anormal por el pezón.
La importancia de la detección temprana
Realizar autoexámenes regularmente, acudir a controles médicos y seguir las recomendaciones de mamografías según la edad y el riesgo personal puede ayudar a detectar el cáncer de mama en etapas iniciales, cuando las opciones de tratamiento suelen ser más efectivas.
Fuente: Organización Mundial de la Salud y American Cancer Society. Información basada en las guías educativas sobre cáncer de mama publicadas por ambas organizaciones.
