- Pérdida de memoria que afecta la vida diaria
Olvidar información reciente, fechas importantes o pedir la misma información repetidamente. - Dificultad para planificar o resolver problemas
Problemas para seguir una receta, administrar cuentas o concentrarse en tareas habituales. - Dificultad para realizar tareas cotidianas
Complicaciones para conducir a lugares conocidos, usar electrodomésticos o completar actividades diarias. - Desorientación en tiempo y lugar
Perder la noción de fechas, estaciones del año o no recordar cómo llegó a un lugar. - Problemas de visión y percepción espacial
Dificultad para leer, calcular distancias o distinguir colores y contrastes. - Problemas con las palabras al hablar o escribir
Dificultad para seguir una conversación, encontrar palabras adecuadas o repetir ideas. - Colocar objetos fuera de lugar
Guardar artículos en lugares inusuales y no poder recordar dónde los dejó. - Disminución del juicio o toma de decisiones
Tomar decisiones poco acertadas, especialmente relacionadas con dinero o cuidado personal. - Aislamiento social o laboral
Evitar reuniones, actividades sociales o pasatiempos que antes disfrutaba. - Cambios en el estado de ánimo y personalidad
Confusión, ansiedad, sospechas, depresión o irritabilidad sin causa aparente.

Importante
Experimentar una o dos de estas señales ocasionalmente no significa necesariamente que una persona tenga Alzheimer. Sin embargo, si los síntomas son frecuentes o empeoran con el tiempo, es recomendable consultar a un profesional de la salud para una evaluación temprana.
Fuente: Alzheimer’s Association y World Health Organization.